Pavimento de hormigón impreso: tipos, acabados y cómo elegir el tuyo

Cómo se hace un suelo de hormigón impreso, qué moldes y colores hay y cuál conviene en la Axarquía. Sin rodeos, desde la obra.
Pavimento de hormigón impreso imitación piedra en la entrada de un cortijo de la Axarquía, Málaga
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Cuando alguien nos llama para un pavimento de hormigón impreso, casi siempre tiene ya una foto en el móvil. Un patio con aspecto de piedra, una entrada de coches que parece adoquín antiguo, un porche que imita madera. La foto ayuda mucho, pero lo que de verdad decide cómo va a quedar ese suelo es lo que no se ve en ella: la base, el espesor, el molde y el sellado.

En este artículo te contamos cómo se hace, qué tipos de hormigón impreso hay y cómo elegir el acabado para tu casa. Lo escribimos pensando sobre todo en la Axarquía, que es donde trabajamos a diario, desde Málaga hasta La Herradura.

Qué es el hormigón impreso

Es una solera de hormigón a la que, mientras todavía está fresca, se le da color en la superficie y se le marca un dibujo con moldes. El resultado es un suelo continuo, de una sola pieza, que puede parecer piedra, adoquín, pizarra o tarima.

La diferencia con una baldosa es que aquí no hay piezas sueltas. No hay juntas llenas de tierra donde salen hierbas, ni losetas que se mueven cuando entra el coche. Por eso se usa tanto en entradas de garaje, patios, caminos de jardín y alrededor de piscinas.

Cómo se hace un suelo de hormigón impreso, paso a paso

Operarios estampando el hormigón fresco con moldes de piedra en una obra de hormigón impreso

Te lo contamos en el orden en que lo hacemos en obra, porque así se entiende por qué unos suelos duran veinte años y otros se agrietan al segundo invierno.

1. La base

Lo primero es el terreno. Si hay una solera vieja, se levanta. Si hay tierra vegetal, se quita. Después se echa zahorra y se compacta bien con pisón o rodillo. Aquí es donde más se ahorra quien quiere ahorrar, y es justo donde no se debería. Un hormigón perfecto encima de una base mal compactada acaba cediendo.

2. Encofrado, pendientes y mallazo

Se colocan los encofrados del perímetro y se marcan las pendientes para que el agua de lluvia salga hacia donde tiene que salir: un desagüe, el jardín o la calle. En un patio plano sin pendiente el agua se queda en charcos y con el tiempo mancha el color.

Encima de la base va un mallazo electrosoldado. Es la armadura que mantiene la solera unida si el terreno se mueve un poco.

3. Vertido del hormigón

Se vierte el hormigón y se extiende y se nivela con regla. El espesor habitual en un patio de uso peatonal ronda los 10 centímetros. En una entrada por donde van a pasar coches o alguna furgoneta, se sube.

4. El color

Con el hormigón todavía fresco se espolvorea el colorante endurecedor, un polvo de cuarzo con pigmento que se funde con la superficie y le da color y dureza. Luego se reparte el desmoldeante, que es otro polvo de un tono distinto. El desmoldeante evita que el molde se pegue y, al quedarse en las hendiduras, da ese efecto envejecido de dos colores que tiene la piedra.

5. El estampado

Aquí manda el hormigón y no el reloj. Si se estampa demasiado pronto, el molde se hunde y el dibujo queda deformado. Si se espera de más, ya no marca. En verano, con el sol que tenemos en la Axarquía, ese margen se acorta mucho, y por eso en julio y agosto empezamos a primera hora.

6. Juntas de retracción

Al día siguiente se cortan las juntas con radial. Son unas líneas finas que parecen parte del dibujo, pero tienen un trabajo: el hormigón encoge al secar, y si no le das por dónde romper, rompe por donde quiere.

7. Lavado y sellado

Pasados unos días se lava el desmoldeante sobrante con agua a presión y se aplica la resina de sellado. La resina aviva el color, protege del sol y de las manchas y, si se le añade árido antideslizante, hace que el suelo no resbale mojado. Es lo último que se hace y lo que el cliente ve primero.

Tipos de hormigón impreso: moldes y acabados

Muestras de distintos moldes y colores de hormigón impreso sobre el terreno de una obra

Hay decenas de moldes, pero en la práctica casi todo el mundo acaba eligiendo entre unos pocos.

Piedra irregular o laja. Imita piedra natural colocada a mano. Es el que más se pide en casas de campo y cortijos de la zona, porque encaja con la fachada encalada y con el paisaje de olivos y aguacates.

Pizarra. Placas rectangulares con textura de piedra partida. Queda muy bien en patios de estilo más moderno y en tonos grises.

Adoquín. El clásico para entradas de garaje. Aguanta bien el tráfico de coches y el dibujo disimula las marcas de ruedas.

Sillería o losa. Piezas grandes y rectas. Da un aspecto limpio y ordenado, y funciona muy bien en terrazas amplias.

Madera. Tablones con su veta. Es el que más sorprende en un porche o junto a la piscina, porque de lejos parece tarima y no tiene ninguno de sus problemas: no se pudre, no se levanta y no necesita lijado.

Texturizado sin dibujo. Solo se le da textura con una piel de goma, sin marcar piezas. Es una opción sobria para quien no quiere que el suelo llame la atención.

Colores: qué funciona con nuestro sol

En la costa y en el interior de la Axarquía hay algo que conviene tener en cuenta antes de elegir: el sol pega muchas horas al año.

Los colores oscuros, como grafito o marrón chocolate, quedan muy elegantes en foto, pero se calientan bastante en verano. En un porche a la sombra no hay problema. Junto a una piscina donde se va a andar descalzo, sí.

Los tonos arena, crema, gris claro o terracota suave son los que mejor envejecen aquí. Aguantan el sol, disimulan el polvo y combinan con casi cualquier fachada.

Un truco que usamos mucho es jugar con el desmoldeante. Un suelo arena con desmoldeante gris o marrón da un efecto de piedra real mucho más creíble que un color plano.

Hormigón impreso o baldosa

Es la duda más habitual y no tiene una única respuesta.

El hormigón impreso gana en entradas de coches, en superficies grandes y en exteriores donde las juntas de la baldosa acaban llenas de hierba. También en terrenos donde una baldosa suelta sería un problema cada pocos meses.

La baldosa gana en una cosa concreta: si se rompe una pieza, se cambia esa pieza. En el hormigón impreso una reparación se puede hacer, pero es difícil que el parche quede exactamente del mismo tono que el resto. Por eso insistimos tanto en hacer bien la base y las juntas desde el principio.

Mantenimiento y cuánto dura

Un suelo bien hecho dura décadas. Lo que se desgasta con el tiempo es la resina de la superficie, sobre todo en zonas muy expuestas al sol o al salitre, como las casas cerca de la playa en Torre del Mar, Caleta o Nerja.

Cuando el color empieza a verse apagado o el agua ya no hace gotas sobre el suelo, toca limpiar y volver a sellar. En exterior, lo normal es hacerlo cada dos o tres años. Es un trabajo de un día y deja el suelo como recién hecho.

Para el día a día basta con barrer y pasar agua. Mejor no usar lejía ni productos ácidos fuertes, porque se comen la resina.

Por qué cada presupuesto es distinto

Nos preguntan mucho por un precio por metro cuadrado, y entendemos por qué. Pero en hormigón impreso dos obras del mismo tamaño pueden salir muy diferentes, y no es por capricho.

El acceso. Si el camión hormigonera llega hasta el patio, se vierte directamente. Si la casa está en una calle estrecha de Frigiliana o en un carril de tierra en la sierra, hace falta bomba, o incluso llevar el hormigón en dúmper o carretilla. Eso cambia el equipo, las horas y el coste.

La distancia a la planta de hormigón. El hormigón tiene un tiempo limitado desde que sale de la planta hasta que hay que trabajarlo. En obras lejos de la planta a veces hay que usar aditivos retardantes o ajustar mucho los horarios.

El estado del terreno. No cuesta lo mismo hacer un suelo sobre una base ya preparada que levantar una solera vieja, sacar escombro, excavar y compactar.

Los metros. Hay costes que existen igual para 30 metros que para 150: el desplazamiento, la cuadrilla, los portes del hormigón. Por eso en superficies pequeñas el metro sale más caro.

Los remates. Escalones, bordillos, arquetas, encuentros con la piscina o con la fachada. Cada detalle lleva su tiempo.

Por eso preferimos ver la obra antes de dar una cifra. Una visita de media hora evita sorpresas a mitad de trabajo, que es justo lo que nadie quiere.

Dónde trabajamos

Hacemos hormigón impreso en Málaga y la Axarquía: Vélez-Málaga, Torre del Mar, Rincón de la Victoria, Benajarafe, Algarrobo, Torrox, Nerja, Frigiliana, los pueblos del interior como Cómpeta, Canillas, Periana o Riogordo, y siguiendo la costa hasta Almuñécar y La Herradura.

Si quieres profundizar, tenemos una guía sobre hormigón impreso alrededor de la piscina y otra sobre qué mirar antes de contratar una empresa de hormigón impreso.

Si tienes un patio, una entrada o una terraza en mente, mándanos unas fotos y la ubicación por WhatsApp o desde la página de contacto. Te decimos qué opciones tienes y, si hace falta, pasamos a verlo.

Preguntas frecuentes

¿El hormigón impreso resbala?

Sin tratamiento, mojado puede resbalar. Con resina y árido antideslizante mezclado en el sellado, no. En zonas de piscina y en rampas lo ponemos siempre.

¿Se puede hacer encima de un suelo que ya existe?

A veces. Si la solera antigua está sana y a buen nivel, se puede recrecer encima. Si está agrietada o hundida, es mejor levantarla. Hay que verla.

¿Cuánto tarda la obra?

Un patio normal se prepara en uno o dos días, se hormigona e imprime en una jornada y se sella unos días después. En total, una o dos semanas según la preparación. Se puede pisar a los dos o tres días y meter el coche pasada una semana larga.

¿Se agrieta?

Todo hormigón tiende a fisurar al secar. Para eso están las juntas de retracción y el mallazo: dirigen esas fisuras hacia las juntas, donde no se ven. Cuando un suelo impreso se agrieta por el medio, casi siempre es por la base o por falta de juntas.

Encantados de atenderte.

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Si estás planificando tu estructura, necesitas un refuerzo en tu edificio o quieres construir una piscina de hormigón a medida, escríbenos y te ayudaremos a hacerlo realidad. Esta web es diferente al resto de ellas de nuestro sector; nuestras obras son iguales, son especiales en cada paso.

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